Despistados por la cuarentena

Publicado recientemente en linkedin, Publicada el 21 de mayo de 2020 http://inkedin.com/p ... 2FVQ%3D%3D

En la creación magistral de Kafka, Gregorio Samsa despierta  convertido, inexplicablemente, en insecto.

Similar sensación de extrañamiento frente a la realidad tiene esta servidora cuando se despierta cada noche, de acuerdo con un ritmo circadiano que viene trastocado desde la infancia, no importa aquí por qué, y se encuentra con su mundo tomado por parientes despistados por la cuarentena.

Quizás, en el pasado, los ermitaños, los anacoretas, hayan sido mejor entendidos y valorados que en este tiempo, adonde aislarse del mundo no parece ser aceptado como una elección propia, sino como un comportamiento que enmascara algo turbio, insano, problemático: una patología.

Y quién soy yo para decir que no es patológica esta decisión que tomé hace muchos años –aunque no es realmente una decisión sino más bien una desembocadura en la que acabé fluyendo- de aislarme casi totalmente del mundo, rehuir a mis contadas amistades, incluso eliminar mi blog y la cuenta de facebook y solo dejar una guardia en linkedin porque en algún lado, y de algún modo, uno tiene que seguir existiendo con los demás aunque más no sea para que le den un trabajo como escritora a distancia. Ajá, siempre a distancia.

Pero resulta que ahora, ni siquiera tengo el tupé de sentirme diferente, a contramano del mundo, porque los miembros constructivos, exitosos, y por sobre todas las cosas, “normales” de mi familia, desde que comenzó la cuarentena, duermen durante el día y han tomado mis madrugadas por asalto, incursionan en las series de Netflix que he marcado como favoritas y me preguntan qué mirar ahora, aún más, hasta me han llegado a indagar qué es lo que estoy escribiendo y si pueden leer algo mío (lo cual es insólito, porque el único cuestionamiento que me han hecho siempre es por qué no publico ya que escribo tanto). Pero claro, desprovistos de sus actividades y sus rutinas, andan perdidos y extrapolados en un rumbo que para mí es cierto y del todo conocido. O al menos, lo era, hasta que me he convertido en un insecto más en este enjambre noctámbulo de alarmas del reloj desconectadas, almuerzos demasiado grasos a cualquier hora y un gran montón de incertidumbre maquillando inútilmente las ojeras y los fantasmas.

Lo peor es que, si esto sigue así, no voy a tener más remedio que volverme "normal" para que me dejen tranquila.