Sin escapatoria

Inédito

Sin escapatoria

 

 

-¿Qué significa esto? –inquiere mi novio, sosteniendo  un  viejo diario con mi foto en la sección necrológica.

-Perdón,  querido.

-¡Estás muerta! ¿Cómo amamantarás a nuestros hijos?  ¿Y qué le digo a madre? ¡Ay, igual te amo! Nadie te amará como yo.  Te mataste porque no me conocías. Pero ahora,  vas a vivir a través de mí, y para mí, amorcito.

     Entonces supe que estaba en el infierno.

Si la vida había sido una suma de elecciones equivocadas..., el  infierno era el obsesivo amor del gordo, torturándome con sus ronquidos y su pequeño pene para siempre, sin  escapatoria.