Una buena causa

Inédita

Una buena causa

Pensé en morir por una buena causa

Pero ninguna me pareció más buena que la vida

Entonces,  me dediqué a vivir cada minuto

Y vi que la grandeza se encontraba

En los puntos pequeños del espacio

Vi dos ancianos amándose en la tarde amarilla

Y sentí que el amor sobrevivía al estado de sitio

Sentí que los afectos son las únicas armas

Que siempre servirán para salvar el mundo

Empezando por nosotros mismos

Me enamoré de una idea difícil: la libertad

Pero viviendo fui simplificando

Esa meta preciosa de ser libre

Y dejé cada cosa como estaba, salvo mi corazón

Lo invité a desplegar sus nuevas alas

Y lo dejé sentir

Hasta que un día, la muerte fue tan sólo una palabra.